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| Jan 4 2008, 9:52 AM EST (current) | jfp | |
| Jan 4 2008, 9:52 AM EST | jfp | 55 words added |
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Key: Additions Deletions
por Greeysis de la cruz
07/18/2007
La primera vez que lo ví, me fue indiferente. Pero los demás insistían en que debía conocerlo. Confieso que por ello, conversé con él más de diez oraciones hasta que sin darme cuenta atrapó mi atención con la misma sensación de cuando de niña leía: La pasión Turca, La casa de los Espíritus, El amor y otros demonios, en fin. Es posible que debido al hecho, de que no con todo el mundo se pueda hablar de literatura, política, filosofía, cine, música, santería y mil temas más con sentido analítico, al mismo tiempo percibiendo confianza y la comodidad necesaria para intercambiar opiniones. Es ese aspecto que logró impactarme, por la acostumbrada pesadez que se siente cuando conversas con un intelectual o uno que se cree como tal y surge esa fastidiosa barrera que hace incomoda la conversación. Muy lejos de esas experiencias está Fernández Pequeño, con quien cualquier persona, sin importar su posición social, aspecto y creencias, sostiene con él, una cálida y larga comunicación, de la cual, seguro, aprendes algo. Lo curioso es que también ocurre cuando lees sus libros. Lo cierto es, que hay que tener cuidado a la hora de mantener una amistad con él puesto que las vivencias que pueden ocurrir fruto de esa relación de seguro estarán escritas en su próximo relato, debido a que sostiene la siguiente opinión: "La enorme mayoría de las cosas que están en mis libros las he escuchado en labios de mis amigos o de personas de las cuales pase alguna vez". Con una narración diáfana el Grupo Editorial Norma ha publicado su libro de cuentos Tres, eran tres de la Colección La otra orilla. Se trata de cuatro relatos largos que según asegura el mismo autor "Están interesados únicamente en acercarse al ser humano en su complejísima y siempre misteriosa razón de ser". La puesta en circulación fue en el salón de la cinemateca dominicana y contó con la presencia del embajador de Colombia en el país, Lic. Luis Emilio Sierra y distinguidas personalidades del ambiente intelectual. 
El análisis de la obra fue hecho por el poeta, novelista y crítico literario dominicano Andrés L. Mateo quien resaltó la pulcritud de la narrativa. Con la sencillez que caracteriza al intelectual Fernández Pequeño expresó sus palabras desde la perspectiva de unos de sus personajes quien a su vez alegó, que el escritor posee una gran timidez que no le permite hablar de si mismo y por ello fue ayudarle a la presentación del libro. Esa versatilidad hizo reír al público asistente conmocionado con la jocosidad y originalidad de sus planteamientos como lo fue decir que Ana Belén es la reencarnación moderna de la Virgen Maria. Fernández Pequeño se reinventa sin preocupaciones en Tres, eran tres, para sostener un nuevo diálogo con el lector a fin de definir el verdadero sentido del porque se escribe.Sobre el autor José M. Fernández Pequeño Nació en Bayamo, Cuba. Es Licenciado en Letras, profesor, narrador, ensayista, crítico literario, investigador y promotor cultural. Fue fundador de la Casa del Caribe en Santiago de Cuba y fundador y editor de la revista Del Caribe. Trabaja como editor de diferentes editoriales en Santo Domingo, donde reside. Ha publicado Periplo Santiaguero de Max Henríquez Ureña (1989), Regino E. Boti: Cartas a los orientales (1990), Las cosas de cierto mundo (1992), Crítica sin retroceso (1994), Cuba: la narrativa policial entre el querer y el poder (1994), Caminos para llegar al héroe (1995), Lino Novás Calvo: Ocho narraciones policiales (1995), Un tigre perfumado sobre mi huella (1999), En el espíritu de las islas: los tiempos posibles de Max Henríquez Ureña (2003), Cuentos para Angélica (2003), La mirada en el camino (2006) , Tres, eran Tres (2007). Ha recibido, entre otros, el Premio Memoria, de la UNESCO, en ensayo (1997); Premio Internacional Casa de Teatro, en cuento (Santo Domingo, 2001); finalista en el Concurso Internacional de Literatura Infantil y Juvenil Libresa-Julio C. Coba (Ecuador, 2003).
Fernández Pequeño en el premio Gaceta de Cuba
La Gaceta de Cuba es posiblemente la publicación cultural más dinámica, polémica y demandada entre las que patrocina el sector cultural oficial dentro de la isla. Nadie interesado en la actualidad intelectual cubana puede prescindir de esta, órgano de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y dirigida desde hace mucho por los escritores Norberto Codina y Arturo Arango.
Por oncena ocasión consecutiva, La Gaceta de Cuba convocó su premio de cuento, sin dudas el más importante que se realiza dentro de Cuba para concursantes con un texto narrativo único. Además del atractivo premio en metálico para el ganador (mil dólares, sin dudas tentador sobre todo para quienes viven en el país), el premio de cuento de La Gaceta de Cuba se ha convertido en un certamen dificilísimo de ganar, que todos siguen, y donde por más de una década ha tenido lugar una violenta pugna generacional. Obtener este premio trae un indudable reconocimiento profesional y no son pocos los jóvenes (a veces muy jóvenes) escritores cubanos que han logrado llevarse el gato al agua, por encima de nombres muy reconocido y de mucha prosapia en las letras de la mayor de las Antillas. Precisamente para alentar a los nuevos, el premio confiere además un galardón a concursantes menores de 35 años, que consiste en una beca de creación por un año.
La Gaceta de Cuba dio a conocer los nombres de quienes actuarán como jurados en la oncena edición del concurso, entre los que se encuentra el ensayista y narrador radicado en la República Dominicana José M. Fernández Pequeño. Según una nota aparecida en el diario Granma: “precisamente, otro reciente suceso de la publicación viene junto al anuncio del jurado de su XI premio de cuento, el que integran la ensayista, poeta y profesora universitaria Mirta Yáñez; el narrador Raúl Aguiar y el ensayista y narrador nacido en Santiago de Cuba, pero radicado en República Dominicana, José Fernández Pequeño”. Fernández Pequeño acaba de publicar su libro de cuentos Un tigre perfumado sobre mi huella bajo el sello Plaza Mayor, título que será presentado el próximo 27 de octubre en Santo Domingo.
A la opción de abrir el concurso a los cubanos que deseen participar, no importa dónde vivan, que los organizadores instauraron desde hace unos años, ahora también se suma la invitación a escritores residentes fuera del país para que formen parte del jurado calificador. El año pasado fue invitada la escritora Achy Ovejas, quien vive en los Estados Unidos. Esto es, sin dudas, una señal interesante dentro de un sector tan atomizado como el de la intelectualidad cubana.
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A José F. Pequeño
Sé de hombres que buscando
su propia voz se perdieron
sé de otros que subieron
mientras estaban bajando
conozco del que cantando
ha sepultado su sueño
sé del paria, del isleño
y del que escala los Andes
del que deslumbra los grandes
sin dejar de ser Pequeño.
César Sánchez Beras
Sé de hombres que buscando
su propia voz se perdieron
sé de otros que subieron
mientras estaban bajando
conozco del que cantando
ha sepultado su sueño
sé del paria, del isleño
y del que escala los Andes
del que deslumbra los grandes
sin dejar de ser Pequeño.
César Sánchez Beras
